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Mis queridos amigos del foro

By Theresa Crawford,2014-12-29 18:39
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Mis queridos amigos del foro

Mis queridos amigos del foro:

    “No existen productos anestésicos seguros, no existen procedimientos anestésicos seguros, únicamente existen anestesistas seguros” Robert Smith

    Es evidente, innegable, que la Medicina Veterinaria ha evolucionado en los últimos 50 años más que en los 300 años anteriores. Es evidente que la farmacología ha evolucionado de un modo semejante, o quizás más aun, ya que muchas drogas o procedimientos anestésicos están todavía en etapa de investigación.

    No es bueno ni sensato ser “absolutista”. Lo que hoy es bueno, mañana puede ser no tan bueno o malo. Es importante poder seguir la evolución de la ciencia, y saber aplicar en cada caso los procedimientos que probadamente dan buenos resultados.

    En el año 1981 comencé a utilizar anestesia inhalatoria. Los equipos eran muy primitivos, algunos los fabricábamos nosotros, copiando los que veíamos en las publicaciones extranjeras. Los agentes anestésicos de esa época eran el Éter, el Pentrane y el Halotano (cuando se conseguía).

    Cuando me gradué en el año1975, existían los aparatos de anestesia inhalatoria, pero no eran nada frecuentes. La anestesia inhalatoria se hacia generalmente “a la Reina”. Eso es, en una forma totalmente abierta. Para anestesiar un gato, por ejemplo, la técnica mas común consistía en “conseguir” una caja de galletitas Bagley, que eran de hojalata y

    tenían una ventanita de vidrio, para ver las galletitas. Nosotros la usábamos para ver a los gatos que colocábamos dentro. Luego de colocar el pobre animalito dentro de la caja, embebíamos un algodón con Éter y lo depositábamos dentro de la caja. El felino se resistía un rato y luego se adormecía. Había que sacarlo rápidamente y continuar la anestesia con un vaso preparado para tal fin. Generalmente usábamos uno de plástico, al que le realizábamos algunos orificios en el fondo, se colocaba un trozo de algodón dentro y se humedecía este algodón con éter. De este modo, se acercaba o retiraba el vasito a la cara del gato, para mantener el plano anestésico.

    NO SE RIAN, NO ES MENTIRA DE VIEJO.

    Los agentes anestésicos fijos de que disponíamos no eran muchos: El Tiopental era el más común, la Ketamina recién aparecía en el mercado, la fabricaba Parke Davis para humanos y no era sencilla de conseguir. Si queríamos usar Nembutal, debíamos prepararlo nosotros, partiendo de las cápsulas y mediante un procedimiento casero. También estaba el Hidrato de Cloral (que se utilizaba fundamentalmente en los equinos, aunque algunos colegas lo usaban en los perros por vía intraperitoneal).

    Las drogas preanestésicas no eran muchas: el Clorhidrato de Promazina (Esparinal o Ampliactil) era lo más usado. Si podías cruzar al Uruguay lograbas conseguir Propiopromazina (Combelén), aunque también la podías conseguir de contrabando (no olvidar que estamos en Sud América).

    En esa época ya hacíamos anestesias regionales y tronculares, claro que después cayeron en “desgracia” y ahora han vuelto a resurgir.

    Los más jóvenes pensarán que era imposible operar de ese modo, pues bien, igual operábamos.

    Lo más importante de todo esto, según mi humilde opinión, es que cuanto mas seguro uno trabaje, menos dolor le produciré a mi paciente y tendré una recuperación rápida y sin dolor (delirio, por ejemplo). Esto es mejor para mí, para mi paciente y para el propietario.

    Mercedes Sosa tiene una canción en la que dice “Nos vamos poniendo viejos……”.

    Es verdad, me incluyo en esta categoría. Sin embargo no significa que no debamos aceptar la evolución lógica de las cosas.

    Uno de los regalos que me ha hecho esta vida es haber podido ser docente universitario desde antes de recibirme, por eso a pesar de tener nada mas (y nada menos) que 57 pirulos, tengo 35 años de docencia. Por qué digo esto, porque la docencia me ha estimulado a no quedarme en el tiempo. No todo tiempo pasado fue mejor. Es verdad que la medicina tiene modas. Las he vivido, les decía que las anestesias tronculares cayeron en desuso, es más, eran “una mala palabra”, sin embargo han sido retomadas. En el 75 a nadie se le hubiera ocurrido defender a un cirujano que resolviera una fractura con un “fijador externo”, eso era una locura. Ortofis se hubiera fundido.

    El “arte” y la “ciencia” de la anestesia se basan en un conocimiento general de los efectos de la anestesia en los animales, de la farmacología de las sustancias anestésicas y sus antagonistas, de los métodos correctos de administración del fármaco y de la manera de responder a las complicaciones o urgencias relacionadas con las anestesias. Es verdad que existen drogas y métodos “menos agresivos” para el organismo del

    paciente. Pero recordemos que “no existen las enfermedades, existen los enfermos” y cada paciente puede responder de una forma diferente a un mismo protocolo anestésico. Creo que el secreto mas importante que tiene la anestesia es saber escoger el mejor protocolo para cada paciente. También creo que el mejor anestesista es aquél que logra mantener, durante el tiempo que demande la cirugía, ese ligero equilibrio entre la seguridad y la analgesia.

    Porque como decía Henry J. Bigelow “Morir no es nada, pero el dolor es una cosa muy

    seria”.

    Creo que ya no podemos continuar operando con dolor, me molesta como cirujano, pero más me molesta como “ser humano”. Aquello que decíamos: “bueno, si se mueve un

    poquito no es nada, mejor así no se nos muere”, debe quedar en el olvido.

    A las nuevas generaciones de veterinarios hay que enseñarles a realizar anestesias, lo mas seguras posibles y con buena analgesia. No hay que intimidarlos haciéndoles creer que no lo pueden hacer, existen hoy en día mil formas de lograrlo.

    Al egresar deberían saber realizar los procedimientos básicos de seguridad: canalizar una vena (con un catéter, no con un Butterfly), colocar un traqueotubo, realizar una asistencia respiratoria (por lo menos con un Ambú), realizar un procedimiento de reanimación cardiopulmonar, tomar el pulso central y periférico, medir la presión arterial.

    Deberían manejar tres o cuatro protocolos anestésicos básicos, que les permitan abrir un abdomen, realizar una cirugía de 60 a 90 minutos y cerrarlo.

    Realizar las anestesias regionales y tronculares más sencillas (como la epidural, por ejemplo).

    No tienen porque ser cirujanos ni anestesistas, pero saber realizar procedimientos básicos que le permitan salvar la vida de un animal cuando “no hay a donde derivar”. Son muy pocos los que tienen su futuro asegurado, la gran mayoría no sabe que le depara la vida, a donde van a ir a parar.

    Bueno, perdonen toda esta perorata de “viejo Vizcacha”

    Les dejo un consejo, si me permiten.

    Siempre me rodeo de

    gente joven

    Me obligan a estudiar

    Si puedo operar con un equipo de gente así:

    Porqué voy a operar como hace 20 años así:

    Claro, algunos me dirán que no tienen las

    condiciones para hacerlo, yo tampoco las

    tenía, pero….. con ganas todo es posible.

    UN ABRAZO.

    Tommy.

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