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Adaptation of linguistic tools to measure health in rehabilitation

By Jay Jackson,2014-08-08 21:14
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Adaptation of linguistic tools to measure health in rehabilitation

Adaptation of linguistic tools to measure health in rehabilitation

    Adaptación de los instrumentos lingüísticos de medida de salud en rehabilitación

    ECHEVARRÍA RUIZ DE VARGAS, C.*, GARCÍA DÍAZ, J.** y ZARCO PERIÑÁN, M.ª J. ***

    *Médico Adjunto del Departamento de Rehabilitación. Hospital Universitario Virgen del Rocío, Sevilla. **Médico Especialista en Rehabilitación. FREMAP-Cádiz.

    ***Médico Adjunto del Servicio de Rehabilitación. Hospital Puerta del Mar. Cádiz.

    Correspondencia:

    Carmen Echevarría Ruiz de Vargas

    C/ Gallinato, 3, 2.º B

    41018 Sevilla

INTRODUCCION

    El conocido epidemiólogo inglés Archie Cochrane (1) pensaba que era imposible aumentar la eficiencia de los sistemas sanitarios sin mejorar la eficacia y efectividad de los procedimientos médicos. Y en consonancia con esta idea, han sido los modelos gerenciales los que han prevalecido en las ultimas décadas. Hoy en día sin embargo, se sospecha que los sistemas de control económico-sanitario del siglo XXI no serán modelos gerenciales puros. La alternativa a estos modelos tendrán que contemplar la organización de los sistemas de salud basados en el servicio clínico y en el análisis de la complejidad de los pacientes (case-mix).

    El Case-Mix introduce un cambio sustancial en la administración, al pasar de una gestión centrada en la actividad de los servicios, a una gestión por ?producto? o ?líneas de producto? (2, 3). Por ello, tenemos que definir cada vez mejor tres objetivos básicos: 1) los servicios sanitarios que deben prestarse a los ciudadanos, 2) los procedimientos que deben emplearse en la asistencia sanitaria y 3) cuáles son las tecnologías más eficientes (4).

    La rehabilitación no está fuera de este marco, y quizás tenga que esforzarse más que otras especialidades en medir los resultados de sus procedimientos y técnicas terapéuticas, ya que su eficacia es aún discutible metodológicamente. Del mismo modo tiene que desarrollar indicadores cuantitativos y cualitativos (5, 6), tanto de la actividad hospitalaria como de la actividad en consultas externas, siendo la medida de esta actividad uno de los grandes retos del futuro (7).

    La evaluación de la actividad médica en rehabilitación se entiende a través de tres parámetros: 1) la medida de la funcionalidad/discapacidad, 2) de la satisfacción, y 3) de la calidad de vida de los pacientes. El desarrollo de instrumentos que capten estas dimensiones está emergiendo y perfeccionándose (8, 9) con numerosos instrumentos basados en la metodología y técnicas de análisis desarrolladas desde la psicometría y la bioestadística (10-13).

    Estos análisis matemáticos utilizan en muchas ocasiones encuestas que al igual que las máquinas u otros instrumentos de medida tienen una calibración y poseen capacidad de discriminación y de clasificación (14). En general, estos instrumentos son denominados como cuestionarios, perfiles inventarios o escalas; y pueden estar destinadas a la medida del Estado de Salud general del sujeto a la medida del impacto que causan patologías específicas. Difieren entre sí en dos puntos: 1) tipo de estrategia utilizada para su construcción y 2) tipo de respuesta que exigen al sujeto; es decir, que la variable con que cuantificamos nuestra variable en estas escalas sea nominal, ordinal o de intervalo (15).

    Pero con independencia del diseño utilizado en su construcción, y como decíamos anteriormente la mayoría de los test son de elaboración anglosajona y tienen que ser adaptados a las lenguas y costumbres del país donde se vayan a aplicar. Y cómo último paso, debe de obtenerse de las ponderaciones que los

    ítems que componen la escala antes de que sean usados con propiedad en el nuevo entorno al que se van a aplicar como indicadores de calidad o salud.

    METODOLOGIA

    La sistemática para la adaptación de instrumentos es relativamente reciente, por lo que en la literatura encontraremos que se proponen diferentes metodologías (16-21), en ocasiones dispares, para afrontar un mismo problema. En nuestro país, Badia et al (22) han revisado el grado de adaptación de 25 tests, entre ellos algunos muy utilizados en rehabilitación (23, 24). Después de su revisión, nos proponen una guía estandarizada basada en trabajos de autores relevantes (25-27). Estos autores realizan también una evaluación cuantitativa en función del grado de desarrollo que haya alcanzado la adaptación del instrumento (tabla 1). En total evalúan XX apartados que puntúan de 0 a 2 en función del grado de contraste demostrado para cada apartado, aunque consideran la posibilidad de que no proceda realizarlo indicándolo expresamente con ?Np? (No procede). Esta ?no evaluación? de algún apartado concreto, puede ocurrir en el desarrollo de la traducción y retrotraducción para una escala de aplicación local; o también en el desarrollo de escalas de medida funcional donde lo más importante sería la fiabilidad interobservador y test-retest como índices que implican un buen entrenamiento del evaluador en la evaluación (28). Lógicamente, mientras más aspectos subjetivos y de costumbres propias tenga una escala, más completa tendrá que ser la adaptación.

    TABLA 1.

     1. Traducción y retrotraducción 0 2 Np

    2. Prueba piloto de la adaptación 0 2 Np

    3. Validación la adaptación de las ponderaciones 0 2 Np

    4. Validación estructural 0 2 Np

    5. Validación convergente-discriminante 0 2 Np

    6. Validación/adaptación de puntos de corte 0 2 Np

    7. Sensibilidad en distintas poblaciones 0 2 Np

    8. Fiabilidad interna 0 2 Np

    9. Fiabilidad test-retest 0 2 Np

    10. Fiabilidad entre observadores 0 2 Np

    11. Sensibilidad al cambio 0 2 Np

     Tabla 1. Donde:

    NP = No procede

    0 = No se ha efectuado o no se conoce

    2 = Se ha efectuado

    Por tanto el índice GRAQoL es = a la suma de la puntuación de los

    criterios procedentes x 100/ Máxima puntuación entre los criterios

    procedentes donde un

    IG < 50% indica un nivel de desarrollo pobre

    IG entre 51% y 70% indica un nivel de desarrollo aceptable

    IG > 71% indica un nivel de desarrollo bueno

    Badia X, Salamero M, Alonso J, Ollé A. Introducción. En La Medida de la

    Salud. Ed. PPU, S.A.; 1996. p. 11-24 (22).

El proceso de adaptación cultural en líneas generales supone:

    1. Traducción por bilingües españoles.

    2. Reunión de expertos para asignar las preguntas a tres categorías: a) las correctas semántica y culturalmente en español; b) las que ofrezcan dudas; c) sin sentido en español.

    3. Reajuste de los ítems que conforman finalmente el cuestionario en español.

    4.-Retrotraducción por bilingües anglosajones con una reunión de expertos para juzgar si la retrotraducción es equivalente al original.

    5. Constatación de la equivalencia de la métrica (fiabilidad, validez, peso de las preguntas en el total, dimensiones, sensibilidad al cambio en el estado de salud de los pacientes, etc.) del instrumento en español.

    La metodología clásica de los estudios de fiabilidad y validez (29-31) es larga y costosa. Además, este proceso no aporta datos sobre la precisión de nuestra medida, y más aún seguimos obteniendo con nuestra escala datos que son ordinales; que no podemos utilizarlos con propiedad metodológica, para realizar estudios mediante análisis no paramétricos. Una alternativa al modelo clásico, consiste en desarrollar estudios para demostrar la validez de una escala, utilizando el modelo matemático del análisis RASCH (32-34). En este análisis se construye una matriz de datos cruzados con las puntuaciones brutas de una escala traducida, enfrentando ítems de dificultad creciente contra individuos de habilidad creciente. El RASCH transforma dichas puntuaciones en sus logaritmos naturales, pasando la representación gráfica de una curva sigmoidea a una recta, que representa a ítems que pertenecen a una dimensión, por ej. la motora del FIM (Fig. 1).