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HAYA, MARIATEGUI Y EL APRA

By Christopher Rose,2014-08-11 07:13
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HAYA, MARIATEGUI Y EL APRA

    HAYA, MARIATEGUI Y EL APRA

    Por: Nelson Vásquez Juárez. *

    04-01-2010

     Resumen

     En este artículo, a raíz de la publicación del libro “?Usted fue aprista!”.

    Bases para una historia crítica del APRA, revisamos las relaciones del

    Apra con José Carlos Mariátegui. La izquierda no aprista siempre ha

    contrapuesto a José Carlos Mariátegui con Víctor Raúl Haya de la Torre,

    sin embargo, si bien tuvieron diferencias estas no llegaron al punto que

    fuesen enemigos irreconciliables. Tuvieron coincidencias e incluso

    después de la muerte de Mariátegui los apristas reconocieron a

    Mariátegui como uno de los suyos.

     Mariátegui aceptó cargo de Leguía en Italia

     En el libro “Usted fue aprista” Nelson Manrique asevera que “Mariátegui nunca ejerció ningún cargo público ni tuvo poder a lo largo de su corta vida

    –murió muy tempranamente en abril de 1930, a los 35 años de edad”(1) (subrayado nuestro). Sin embargo, los hechos históricos señalan otra cosa.

     En 1919 José Carlos Mariátegui dirigía el diario La Razón el cual era

    criticó al gobierno de turno. Por esta razón, el dictador Leguía lo envió, junto con su amigo César Falcón, a Europa como “propagandistas de ultramar del gobierno.”(2) Según Sylvers “no descontento del todo, Mariátegui dejó el Perú en octubre esperando completar en el exterior su formación cultural.”(3)

     Mariátegui formalmente pertenecía al sector de Relaciones Exteriores y su cargo era pagado. En una carta que aparece en la correspondencia de José Carlos Mariátegui, fechada en Roma 24 de enero del 1920 y dirigida a Victoria Ferrer, señala lo siguiente:

    “P.D. El cheque es por seis libras esterlinas. No se puede girar en libras

    peruanas ni en cheque sobre Lima. A mí me pagan también en libras

    esterlinas. Es una letra sobre Londres que puede ser cambiada en

    cualquier banca. También la puede cambiar un comerciante. La libra

    esterlina vale menos que la libra peruana conforme al cambio actual.

    Esto, como tú comprenderás, es para mí, que recibo mi sueldo en

    libras esterlinas, lo mismo que todos los funcionarios y empleados

    de relaciones exteriores residentes en el extranjero, una pérdida

    mensual.” (4) (subrayado nuestro)

     Como se constata Mariátegui si ocupo un cargo público en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Por otro lado, a pesar que Haya de la Torre sería detenido y deportado por Leguía, no condenó a Mariátegui por aceptar el cargo gubernativo dado por Leguía. Sobre el particular, Haya expreso lo siguiente:

     1

    “De ese período vergonzoso de subasta general quedan, sin duda,

    algunas buenas consecuencias. Cuando Leguía enviaba a Europa a

    centenares de jóvenes de todas clases, especialmente a intelectuales y

    estudiantes, salieron algunos que hoy son grandes compañeros nuestros,

    y que para Guillén deberían ser ejemplo a seguir. José Carlos Mariátegui

    es uno de ellos. Enviado a Europa, pensionado y protegido, aprendió

    todo lo necesario para estar listo a luchar desde el campo contrario.” (5)

    Incluso fue Haya de la Torre el que propuso a Mariátegui para que dictara una serie de conferencias en la Universidad Popular González Prada entre mayo de 1923 y enero de 1924. Asimismo, a pesar que Mariátegui escribía en la revista “El Mercurio Peruano” que era dirigida por el conservador Víctor Andrés Belaunde, Haya siguió apoyando a Mariátegui y considerándolo miembro de la nueva generación:

    “En El Mercurio Peruano hay dos clases de firmas y dos grupos de

    intelectuales: los de la vieja generación y los de la nueva. José Carlos

    Mariátegui, el verdadero representante del grupo de intelectuales

    nuevos del Perú; Jorge Basadre y Raúl Porras y Manuel Beltroy no

    pueden confundirse con los Belaúnde y compañía. Los grupos de

    nuevos intelectuales van a El Mercurio Peruano para usar la tribuna.

    Nuestra revista Claridad ha sido clausurada por el gobierno de Leguía.

    En ciertos momentos no importa usar los púlpitos para dar el grito de

    revolución. El Mercurio Peruano es una revista relativamente bien

    apoyada económicamente que puede servir y sirve al grupo de

    intelectuales de vanguardia. Por eso la utilizan, y hacen bien. (…)

    Además, los lectores inteligentes buscan las firmas de la nueva gente de

    letras que con tanto honor para el Perú representa José Carlos

    Mariátegui. Por su parte, El Mercurio Peruano habría muerto por falta de

    circulación a pesar de su base económico-burguesa- si nuevas firmas

    no lo vivificaran.”(6)

     Mariátegui y Haya de la Torre en los 7 ensayos

     Por otro lado, es necesario resaltar la coincidencia de análisis en un tema fundamental: la tierra. Así, en el ensayo sobre “El Problema de la Tierra” de su libro “7 ensayos de interpretación de la realidad peruana”, Mariátegui señala en su nota 18, lo siguiente:

    “18. Escrito este trabajo, encuentro en el libro de Haya de la Torre Por la

    emancipación de América Latina, conceptos que coinciden

    absolutamente con lo míos sobre la cuestión agraria en general y sobre

    la comunidad indígena en particular. Partimos de los mismos puntos de

    vista, de manera que es forzoso que nuestras conclusiones sean

    también las mismas.”(7)

    Mariátegui se reclamaba marxista y Haya de la Torre también por lo que

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    es importante resaltar la coincidencia en un problema que en esos momentos era fundamental.

    Polémica Haya-Mariátegui

     En el libro “Usted fue aprista” (Bases para una historia crítica del Apra), el historiador Nelson Manrique presenta una versión más de la denominada polémica Haya-Mariátegui, la cual “culminó con la ruptura definitiva entre ambos.” (8). Sin embargo, de una reelectura de la correspondencia de Mariátegui se constata que de parte de Mariátegui la ruptura no era necesariamente definitiva. Así, en una carta del 20 de junio de 1929, Mariátegui le decía a Nicanor A. De la Fuente, a raíz de los debates sobre el Apra, lo siguiente:

    “Nosotros trabajamos con el proletariado y por el socialismo. Si hay

    grupos dispuestos a trabajar con la pequeña burguesía por un

    nacionalismo revolucionario, que ocupen su puesto. No nos negaremos

    a colaborar con ellos, si representan efectivamente una corriente, un

    movimiento de masas. Me parece que, planteada así, la cuestión es

    completamente clara y queda excluida toda posibilidad de

    divisionismo.” (subrayado nuestro) (9)

    Esta idea la reitera Mariátegui en una carta dirigida a Mario Nerval el 28 de junio de 1929 en los siguientes términos:

    “Los que con un programa nacionalista revolucionario quieran organizar

    a la pequeña burguesía, son muy libres de hacerlo. Si su partido,

    hipotético por el momento llega a ser una organización de masas, no

    tendremos inconveniente en colaborar eventualmente con él con

    objetivos bien definidos. Los términos del debate quedan así bien

    esclarecidos y todo reproche por divisionismo completamente excluido.-

    No hay por nuestra parte divisionismo sino clarificación.” (subrayado

    nuestro) (10)

    Recordemos que parte del debate con Haya consistía en que Mariátegui se oponía a trabajar con la clase media, con la pequeña burguesía. Mariátegui señalaba que “no suscribo por otra parte, la esperanza en la pequeña burguesía, supervalorizada por el aprismo.”(11) Para Haya de la Torre, por el

    contrario, la clase media debía ser parte del frente único. Sin embargo, como lo demostramos con las cartas de Mariátegui anteriormente citadas, la discrepancia no significaba un alejamiento definitivo de Mariátegui ni impediría en el futuro un trabajo conjunto.

     3

    Habría que agregar que Manrique presenta distorsionado el

    pensamiento de Haya de la Torre en lo que respecta a las clases medias. Así, señala que “Haya consideraba que las clases medias eran el sector social más afectado por el imperialismo. Por eso, debían liderar la lucha antiimperialista”.

    (12) Sin embargo, en la cita que presenta para fundamentar su opinión en ningún momento Haya señala que la clases media debían liderar la lucha antiimperialista. La cita de Manrique es la siguiente:

    “El imperialismo sojuzga o destruye económicamente a las clases

    medias de los países retrasados que penetra. El pequeño capitalista, el

    pequeño industrial, el pequeño propietario rural y urbano, el pequeño

    minero, el pequeño comerciante, el intelectual, el empleado, etc., forman

    la clase media cuyos intereses ataca el imperialismo.” (13)

    Como apreciamos en la cita en ningún momento Haya de la Torre señala que las clases medias deben liderar la lucha antiimperialista, simplemente, menciona como son afectadas las clases medias por el imperialismo.

    Por otro lado, poco se ha resaltado en los textos de la izquierda comunista peruana que analiza la polémica Haya-Mariátegui, el acatamiento por parte de Mariátegui a las líneas políticas extranjeras. Hay que precisar que en el Primer Congreso Antiimperialista Mundial, donde participó Víctor Raúl Haya de la Torre, la composición del mismo no estaba dominada por los comunistas, sino que había la presencia de distintas fuerzas no comunistas, como la del Aprismo. Sin embargo, en el Congreso al que hace referencia el autor de 7 ensayos, el comunismo internacional dominaba el citado Congreso. Para José Carlos Mariátegui eran de fundamental importancia las decisiones que sobre el movimiento antiimperialista se iban a tomar en un Congreso en París. Así, Mariátegui dice lo siguiente:

    “Como organización continental, el Apra depende de lo que resuelva el

    congreso antiimperialista de París, a cuyas decisiones, inspiradas

    seguramente en la necesidad de unificar el movimiento anti-imperialista,

    ningún revolucionario puede oponer resistencia.”(14)

    Eso lo repite en una carta dirigida a Mario Nerval del 28 de junio de 1929 donde expresa lo siguiente:

    “El Apra, en cuanto plan de frente único continental, queda totalmente

    sometido a las deliberaciones del próximo Congreso Anti-imperialista de

    París, que se pronunciará inevitablemente por la unificación de las

    fuerzas anti-imperialistas de la América Latina(...) Ningún verdadero anti-

    imperialista puede rebelarse contra este voto, para mantenerse aferrado

    a la fórmula que le sea particularmente cara” (15)

     A diferencia de Haya de la Torre que buscaba que Indoamérica tenga una política autónoma sin interferencia extranjera, para Mariátegui nadie podría “oponer resistencia” a lo que “resuelva el Congreso Antiimperialista de París.” Es más, luego del citado congreso, uno de los argumentos de Mariátegui para

     4

    señalar que el Apra estaba liquidada era una resolución del II Congreso Anti-imperialista Mundial. El autor de los Siete ensayos sostenía lo siguiente en una carta fechada 10 de setiembre de 1929 y dirigida a Nicanor A. De la Fuente:

    “La cuestión del Apra está completamente liquidada con la resolución del

    Segundo Congreso Anti-Imperialista Mundial. No tengo aún completos

    informes sobre las labores de esta conferencia, que se reunió en

    Francfort. Pero entre las noticias que me llegan, vienen la de que ha

    quedado proclamada y confirmada como único organismo anti-

    imperialista de frente único de la América Latina la Liga Anti-Imperialista.

    El trabajo político corresponde a los partidos; el sindical a las uniones

    obreras. El Apra, por tanto, está demás.“ (16)

     Mariátegui reitera su posición en una carta del 18 de setiembre de 1929 enviada a Mario Nerval:

    “El Apra está liquidada por la resolución del Segundo Congreso Anti-

    imperialista Mundial. No tengo aún noticias completas de este Congreso,

    que se proponía tareas bien superiores al esclarecimiento de las

    pequeñas competiciones latinoamericanas. Pero sé, por cartas de París,

    que se confirma y proclama como sola organización de frente único

    antiimperialista en la América Latina a las ligas. El trabajo político

    corresponde a los partidos, el sindical a las uniones obreras. El Apra

    está descartada.” (17)

     Mariátegui señala el mismo argumento en una carta del 25 de setiembre de 1929 dirigida a Esteban Pavletich.(18) Los intelectuales de “izquierda” peruano no han resaltado este punto de vista de Mariátegui de absoluto sometimiento a directivas extranjeras.

     Mariátegui valorado por el APRA

     Como dice Manrique en su libro “Usted fue aprista”, a la muerte de

    Mariátegui se impuso la consigna en el Partido Comunista de

    “desmariateguizar el partido.”(19) Señala que “para la burocracia soviética el marxismo heterodoxo de Mariátegui era inaceptable y se volvió blanco de ataques ideológicos que lo sindicaban como una desviación pequeñoburguesa

    (20) Lo que es falso es la afirmación de Manrique cuando dice que la consigna de “desmariateguizar el partido” “se impuso tanto en el Apra como en el PC.”(21) La aseveración carece de sustento porque Mariátegui había

    fundado el Partido Socialista y había manifestado su discrepancia con el Apra. Manrique no señala ninguna cita o fuente para fundamentar su afirmación en lo que se refiere al Apra.

    Los apristas, en cambio, valoraron el aporte de Mariátegui al proceso político revolucionario del Perú. Esto consta en el libro “Proceso Haya de la Torre. Instructiva Secreta” publicado por los desterrados apristas en Guayaquil en 1933 y cuya introducción la escribió Alcides Spelucin.

     5

    Así, en el capítulo III: “Auroras de nuestra verdadera libertad”, en la parte

    titulada “La obra del pensamiento libre” se expresa lo siguiente:

    “Los anhelos mayoritarios del Perú no han sido, antes de hoy,

    expresados únicamente por la voz de marea de sus masas. También lo

    han sido por la de unos cuantos varones apostólicos, cuya prédica se

    elevó, a veces, esperanzada como la llama, o descendió, otras,

    implacable como la lava. (…) Se llamaron Francisco de Paula González

    Vigil, Manuel González Prada y José Carlos Mariátegui. Son, en verdad,

    pocos como decía el poeta- pero son. Cada uno de ellos aun cuando

    el primero y en parte el segundo vivieran épocas de señero

    individualismo- es la voz profética de su tiempo. Para conocer el

    verdadero Perú, el Perú cuya historia es un perenne forcejeo en pro de

    la libertad mayoritaria, hay que conocer la vida y el pensamiento de

    estos tres muertos inmortales.”(22)

     En el mismo capítulo se agrega lo siguiente:

    “JOSE CARLOS MARIATEGUI es el tercero. Pertenece a una época que,

    en parte, es nuestra época. No le correspondió como a González Prada

    una obra de fulminación y de tala. José Carlos Mariátegui vino a cumplir

    el radiante destino de un sembrador de ideas. No le fue dado el puño

    duro, acerado, de su antecesor; pero sí la amplia mano que arroja, „en

    pausa de música‟, el grano de la idea en el surco vertical del hombre.

    Para que Mariátegui cumpliera su jornada, fue necesario que González

    Prada realizara, antes la suya. Desde su inmovilidad, que algo tuvo de la

    fecunda inmovilidad del árbol, Mariátegui llevó a cabo su copiosa labor

    de expositor, suscitador, confrontador y discriminador de ideas,

    principios y sistemas. Su palabra y pensamiento -?simbólica revancha!-

    se movilizaron por todo lo que su creador, físicamente estaba impedido

    de hacerlo. (…) Y en todo, al par que una generosa vibración humana,

    supo verter grandes dosis de optimismo y de fe. Mariátegui construyó

    pacientemente su tribuna aquella tribuna que en sus mejorías días

    también fuera la nuestra-: „Amauta‟; nos dejó su visión del Viejo Mundo:

    “La Escena Contemporánea”; su interpretación de nuestra realidad: “7

    ensayos”; una “Invitación a la Vida Heroica” y una “Defensa del

    Marxismo”. Y por si esto no fuera bastante, Mariátegui nos dejó, también,

    el ejemplo de sí mismo; es decir, el ejemplo del hombre que abandona la

    fácil ruta de Sibaris, y se hunde, íntegramente, absolutamente, en la

    selva de los grandes dolores y de las grandes anunciaciones humanas.”

    (23)

     A estas expresiones de profundo reconocimiento hay que agregar las de

    Víctor Raúl Haya de la Torre quien en “Treinta años de aprismo” decía de

    Mariátegui “...autor ilustre de aquella obra fundamental de la sociología de

    Indoamérica: 7 ensayos sobre la realidad peruana.” (24)

     6

     Asimismo, era común en los años 30 que la Revista “APRA” (órgano del

    Partido Aprista Peruano y dirigido por Serafín del Mar) publicara cosas relacionadas a José Carlos Mariátegui. En el N?5, del 26 de marzo de 1931 se publica la siguiente frase: “Peruanicemos el Perú contra la reacción

    civilista.”(25) Y en el N? 10 se publica un artículo titulado: “Homenaje a José Carlos Mariátegui al año de su muerte.”(26)

* Integrante del Taller de Estudios Sociales “Antenor Orrego”.

     7

NOTAS

(1) Manrique, Nelson: “?Usted fue aprista!” Bases para una historia crítica del

    Apra, Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú-CLACSO, Octubre 2009, p.

    13.

    (2) Sylvers, Malcolm: “La formación de un revolucionario” En: “Mariátegui en

    Italia”, Lima, Empresa Editorial Amauta, 1 Edición, 1981, p. 23 (3) Idem. p. 23

    (4) Mariátegui; José Carlos: “Correspondencia (1915-1930)”, Lima, Empresa Editora Amauta S.A., 1 Edición, 1984,T. I, p. 10-11. (5) Haya de la Torre, Víctor Raúl: En: “Obras Completas”, Lima, Editorial Juan

    Mejía Baca, 4ta. Edición, 1985, T-2, p. 95. (6) Haya de la Torre, Víctor Raúl: Obras Completas”, Lima, Editorial Juan Mejía Baca, 4ta. Edición, 1985, T-1, p. 99.

    (7) Mariátegui, José Carlos: “7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana”, Lima, Empresa Editora Amauta, S.A., Sexagésima segunda edición, p. 64.

    (8) Manrique, Nelson: “?Usted fue aprista!” Bases para una historia crítica del

    Apra, Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú-CLACSO, Octubre 2009, p.

    76.

    (9) Mariátegui; José Carlos: Correspondencia (1915-1930)”, T-II, p. 584.

    (10) Mariátegui, José Carlos: “Correspondencia (1915-1930)”,T-II, p. 597.

    (11) Mariátegui, José Carlos: “Correspondencia (1915-1930), T-II, p. 491-492. (12) Manrique, Nelson: Op. citada p. 31

    (13) Manrique, Nelson: Op. citada p. 31-32 (14) Mariátegui, J.C.: Idem., T-II, p. 584.

    (15) Mariátegui, J.C.: Idem., T-II, p. 597.

    (16) Mariátegui, J.C.: Idem., T-II, p. 623

    (17) Mariátegui, J.C.: Idem., T-II, p. 628. (18) Mariátegui, J.C.: Idem. T-II, p. 623

    (19) Manrique, N.: Ob. citada p. 94.

    (20) Manrique, N.: Ob. citada p. 94

    (21) Manrique, N.: Ob. citada p. 94

    (22) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “Obras Completas”, Lima, Editorial Juan Mejía Baca, 4ta. Edición, 1985, T-5, p.209. (23) Idem. p. 210.

    (24) Haya de la Torre, Víctor Raúl: “Obras Completas”, T-6, Editorial Juan Mejía Baca, 4ta. Edición, 1985, p. 272.

    (25) Revista “APRA”, Organo del Partido Aprista Peruano, Segunda Epoca, N?

    5, Lima, 26 de marzo de 1931, p. 14.

    (26) Revista “APRA”, Organo del Partido Aprista Peruano, Segunda Epoca, N? 10, Lima, 23 de abril de 1931, p. 16

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